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¿Merece la pena un seguro de salud para perros? Precios y coberturas 2026

Eran las once de la noche de un domingo cuando el labrador de mi vecina empezó a hincharse por la tripa y a intentar vomitar sin echar nada. Torsión gástrica. Lo llevaron a la clínica de urgencias 24 horas más cercana y a las dos horas ya tenían delante un presupuesto de 2.940 euros entre la cirugía, la anestesia, la hospitalización y las pruebas. Firmaron sin leerlo, claro. ¿Qué ibas a hacer tú, regatear mientras tu perro se te muere en la camilla?

Te cuento esto porque casi todos los artículos sobre seguros de salud para perros empiezan explicándote qué es una póliza, como si tuvieras quince años y muchísimo tiempo. Aquí vamos a hacerlo al revés. Vamos a hablar de dinero desde la primera línea, porque al final la única pregunta que importa es una: ¿te sale a cuenta pagar todos los meses por algo que quizá no uses, o te sale mejor guardarte tú ese dinero? Vamos a hacer las cuentas de verdad, con euros encima de la mesa, sin humo.

La cifra que asusta: lo que cuesta el veterinario cuando la cosa se tuerce

Empecemos por el susto, que es lo que de verdad mueve a la gente a contratar. Una consulta normal, de esas de «le veo raro», te cuesta entre 30 y 45 euros según la zona. Eso lo paga cualquiera sin pestañear. El problema no son las consultas. El problema son las urgencias, las cirugías y las enfermedades crónicas, que es donde las facturas se van a cuatro cifras en un abrir y cerrar de ojos.

La realidad es que un perro puede pasarse ocho años sin darte un solo disgusto y luego costarte 3.000 euros en un fin de semana. Aquí tienes una foto realista de lo que se paga en España en 2026 por las cosas serias. No son cifras infladas para venderte miedo: son precios medios de clínicas privadas, que suben bastante en las grandes ciudades y en las urgencias nocturnas.

Procedimiento o problemaCoste aproximado sin seguro
Consulta general30 – 45 €
Urgencia nocturna o festiva (solo la visita)60 – 120 €
Analítica de sangre completa60 – 110 €
Radiografía40 – 90 €
Ecografía abdominal60 – 120 €
TAC / escáner400 – 800 €
Resonancia magnética700 – 1.400 €
Extracción dental con anestesia200 – 500 €
Cirugía de torsión gástrica (urgencia)1.800 – 3.500 €
Operación de rotura de ligamento cruzado1.200 – 2.500 € (por rodilla)
Cirugía por cuerpo extraño (se traga algo)1.000 – 2.200 €
Tratamiento de leishmaniosis (primer año)400 – 900 €
Quimioterapia (proceso completo)1.500 – 4.000 €
Hospitalización con cuidados (por día)80 – 200 €

Mira bien esa tabla y quédate con dos números: 3.500 euros por una torsión gástrica y 2.500 euros por una rodilla. Esas dos cosas le pasan a perros normales, en casas normales, con dueños que no habían hecho nada mal. La torsión ataca sobre todo a razas grandes de pecho profundo. La rodilla, a perros que pegan un mal salto detrás de una pelota. Ninguna de las dos avisa.

Por qué las urgencias cuestan lo que cuestan

Qué cubre el seguro de salud para perros

Aquí hay un detalle que casi nadie te explica. Cuando llegas a urgencias un domingo por la noche no pagas solo «la operación». Pagas la visita de urgencia, pagas la analítica preoperatoria, pagas el TAC o la radiografía para ver qué pasa, pagas la anestesia, pagas el quirófano, pagas al cirujano, pagas la medicación y pagas cada noche que el animal se queda ingresado. Todo eso se suma. Por eso una factura que empieza pareciendo de 800 euros termina en 2.900 sin que tú entiendas muy bien cómo.

Y ojo con un dato que duele todavía más. Muchas familias no llegan. No es que no quieran a su perro. Es que no tienen 3.000 euros líquidos un martes cualquiera, y ahí es donde aparece la decisión más dura que existe en una clínica. El seguro, cuando funciona, sirve exactamente para que esa conversación nunca ocurra.

Lo que cuesta el seguro cada mes (y de qué depende)

Checklist: antes de firmar tu seguro
Marca lo que ya has comprobado. Cuantas más casillas, mejor decisión.
0 de 5 comprobadas

Vale, ya sabes lo que cuesta el miedo. Ahora, ¿cuánto cuesta el paraguas? Un seguro de salud para perros en España en 2026 se mueve, de forma general, entre los 10 y los 45 euros al mes. Es un rango enorme, ya lo sé, y por eso hay que desmenuzarlo. El precio depende sobre todo de cuatro cosas: el nivel de cobertura, el tamaño del perro, su edad y la raza.

Antes de meternos en la tabla conviene que sepas que no todos los «seguros de perro» son lo mismo. Hay tres familias bien distintas y cuestan mundos diferentes.

  • Solo responsabilidad civil. Cubre los daños que tu perro le hace a terceros (que muerda a alguien, que provoque un accidente). No cubre ni un euro de veterinario para tu propio animal. Ronda los 5-12 euros al mes y en algunas comunidades autónomas es obligatorio por ley.
  • Salud básica. Incluye responsabilidad civil más una parte de gastos veterinarios: consultas, algunas pruebas, urgencias con un límite anual modesto. Suele ir de 12 a 22 euros al mes.
  • Salud completa o premium. Cubre cirugías, hospitalización, pruebas caras, a veces fisioterapia y con límites anuales altos. Aquí ya hablamos de 25 a 45 euros al mes, y más si el perro es mayor o de raza complicada.

Cuando alguien te dice «yo pago 9 euros por el seguro de mi perro», casi siempre está hablando de la primera opción, la de responsabilidad civil pelada. Que está muy bien y a menudo es obligatoria, pero no te va a pagar la torsión gástrica. Es importante que no confundas churras con merinas, porque justo en esa confusión es donde la gente se lleva el chasco.

Precios de referencia 2026 por tamaño y edad

Aquí tienes una orientación de lo que pagarías por un seguro de salud con cobertura decente (no la de responsabilidad civil sola), según el tamaño y la edad del perro. Los números son medios; cada aseguradora tiene su propia tabla y sus manías.

Perfil del perroCuota mensual orientativaCoste anual
Pequeño (menos de 10 kg), joven12 – 20 €144 – 240 €
Mediano (10-25 kg), joven16 – 26 €192 – 312 €
Grande (más de 25 kg), joven22 – 35 €264 – 420 €
Cualquier tamaño, senior (más de 8 años)30 – 50 €360 – 600 €
Raza considerada de riesgo o PPP28 – 48 €336 – 576 €

Fíjate en la lógica que hay detrás, porque no es un capricho de la aseguradora. Un perro grande come más medicación por kilo, necesita más anestesia y sus cirugías son más caras, así que aseguran más caro. Un perro senior va a usar el seguro con casi total seguridad, no es una apuesta, es una cuenta atrás, y por eso las cuotas se disparan o directamente no te aceptan al animal. Y ciertas razas arrastran problemas de fábrica que la aseguradora conoce de sobra.

El factor raza: unos nacen con la lotería y otros con la hipoteca

Te lo digo claro: la raza de tu perro cambia por completo si el seguro te compensa o no. No es lo mismo un chucho mediano sano que un bulldog francés, que es prácticamente una lista de la compra de problemas respiratorios, de piel y de columna. Algunas tendencias que las aseguradoras se saben de memoria:

  • Razas braquicéfalas (bulldog francés, inglés, carlino, boxer): problemas respiratorios crónicos, partos por cesárea, cirugías de paladar. Un festival de facturas.
  • Pastor alemán y razas grandes: displasia de cadera y codo, problemas articulares. Cirugías caras y de por vida.
  • Golden y labrador: torsión gástrica, ligamentos cruzados, ciertos tumores. Perrazos maravillosos, propensos a lo caro.
  • Razas pequeñas tipo yorkshire o caniche toy: problemas dentales serios, luxación de rótula, cálculos.
  • Razas mediterráneas y mestizos criados en el campo: el gran riesgo aquí es la leishmaniosis, que es carísima de tratar y para toda la vida.

¿Ves por dónde voy? Si tienes un bulldog francés, el seguro casi siempre sale a cuenta, porque estadísticamente vas a gastar. Si tienes un mestizo mediano criado sano, la cosa está mucho más igualada y entra en juego tu tolerancia al susto.

Las cuentas de verdad: cuándo sale a cuenta y cuándo no

Aquí está la parte que nadie hace contigo y que es la única que importa. Vamos a poner la aritmética delante, sin trampa. La pregunta base es sencilla: ¿cuánto pagas al seguro a lo largo de la vida del perro y cuánto te habría costado pagar tú los sustos?

Imagina un seguro de salud completo de 28 euros al mes. Eso son 336 euros al año. Un perro vive de media unos 12 años, aunque con los grandes bajamos a 9-10 y con los pequeños subimos a 14-15. Vamos a coger 12 años para redondear. Total pagado al seguro a lo largo de su vida, y sin contar que la cuota sube con la edad:

336 € x 12 años = 4.032 euros. Y ojo, esto es optimista, porque de senior la cuota se te va a 40 o 50 al mes. En la vida real, un perro asegurado toda su existencia con cobertura completa te cuesta tranquilamente entre 4.500 y 6.000 euros en primas.

Ahora la otra columna. ¿Qué te habría costado el veterinario sin seguro en esos mismos 12 años? Aquí es donde la cosa se pone interesante, porque hay dos mundos completamente distintos.

El perro con suerte: vacunas, desparasitaciones, alguna consulta de «le veo raro» que no era nada, y una limpieza dental a los diez años. Eso son unos 150-250 euros al año en gastos rutinarios que, por cierto, muchos seguros ni cubren. En 12 años, quizá 2.500-3.000 euros de gasto total. En este caso, el seguro te ha costado el doble de lo que habrías gastado. Has perdido dinero. Pero has dormido tranquilo, que también vale algo.

El perro con mala pata: a los cuatro años una torsión (3.000 €), a los ocho una rodilla (2.200 €) y de senior una enfermedad crónica que se lleva otros 2.000 € en tratamientos. Total: 7.200 euros de facturas. Aquí el seguro te ha ahorrado un dineral y bendices el día que lo contrataste.

La conclusión incómoda es que no puedes saber de antemano en cuál de los dos mundos te va a tocar vivir. Por eso esto se llama seguro y no inversión. Estás comprando tranquilidad, no rentabilidad. Igual que el seguro del coche: lo ideal es no usarlo nunca y haber «perdido» el dinero.

El truco mental que te ordena la cabeza

Hazte esta pregunta y contéstala con honestidad: si mañana te llega una factura de 3.000 euros por tu perro, ¿la pagas sin que se tambalee tu economía? Si la respuesta es que sí, que tienes ese colchón y no te va a doler el sueño, entonces el seguro es opcional para ti y quizá te compense más ahorrar por tu cuenta. Si la respuesta es que esos 3.000 euros te obligarían a pedir un préstamo, a usar la tarjeta hasta el tope o, peor, a tomar una decisión que no quieres tomar, entonces el seguro deja de ser un lujo y pasa a ser una red de seguridad. Así de simple.

Tres escenarios con números encima de la mesa

Las medias están muy bien, pero cada perro es un caso. Vamos a bajar a tierra con tres situaciones concretas que representan a la mayoría de la gente que se plantea esto.

Escenario 1: el cachorro sano de raza mixta

Tienes un mestizo de 12 kg, un año, sanísimo. Un seguro de salud básico-medio te cuesta unos 16 euros al mes. En su etapa joven, este perro probablemente use poco el seguro: alguna diarrea, una revisión, poco más. Las cuentas frías dicen que, si nada se tuerce, en los primeros cinco años pagarás unos 960 euros y quizá uses 400 en visitas.

Mi opinión matizada aquí: en un perro así, joven y sin taras conocidas, contratar un seguro completo carísimo es discutible. Lo que sí tiene todo el sentido es la responsabilidad civil (barata y a veces obligatoria) más, si quieres dormir tranquilo, una póliza de salud modesta que te cubra el gran susto quirúrgico. Lo que no te recomiendo es pagar 35 euros al mes de premium para un chucho joven de bajo riesgo. Ahí estás sobreasegurado.

Escenario 2: la raza propensa a problemas

Aquí el ejemplo perfecto es el bulldog francés, que se ha puesto de moda y es una máquina de generar facturas. Un seguro completo para uno de estos ronda los 30-40 euros al mes porque la aseguradora sabe lo que se juega. Parece caro, ¿verdad? Pues echa la cuenta contraria.

La probabilidad de que un bulldog francés necesite una cirugía de paladar blando (800-1.500 €), tenga problemas de piel recurrentes (100-200 € cada brote, varios al año) o precise una cesárea es altísima. Estamos hablando de una raza en la que gastar 2.000-4.000 euros a lo largo de su vida en veterinario no es la excepción, es casi lo esperable. En este perfil, el seguro suele salir a cuenta con claridad, siempre que lo contrates de cachorro, antes de que aparezca el primer problema. Y ese «antes» es la clave que veremos en un momento.

Escenario 3: el perro senior

Y aquí llega la trampa más cruel del sector. Cuando tu perro tiene 10 años y ya le tiembla una pata, es justo cuando más vas a necesitar el seguro y justo cuando peor te lo van a poner. Muchas aseguradoras no aceptan nuevas altas a partir de cierta edad (a menudo 7-9 años). Y las que aceptan te clavan cuotas de 45-55 euros al mes y, sobre todo, no te cubren nada de lo que el perro ya tenga.

La realidad es que contratar un seguro para un perro que ya es mayor y ya está enfermo casi nunca sale a cuenta, porque lo que tiene ya es «preexistente» y queda fuera. El seguro de salud para perros es un producto que solo funciona bien si lo contratas pronto, con el animal joven y sano. Si has llegado tarde, muchas veces te compensa más montarte tú un fondo de ahorro que pelearte con una prima altísima que apenas cubre.

Dónde pierdes dinero sin darte cuenta: la letra pequeña

Y ahora vamos al capítulo que la publicidad de las aseguradoras no te enseña. Puedes estar pagando religiosamente todos los meses y descubrir, el peor día de tu vida, que tu póliza no cubre justo lo que necesitas. Aquí está el detalle que casi nadie mira antes de firmar. Léelo dos veces.

Las carencias: el seguro que pagas pero todavía no funciona

Casi todos los seguros tienen periodos de carencia: un tiempo desde que firmas hasta que la cobertura entra de verdad en vigor. Para consultas puede ser de días, pero para cirugías suele ser de 3 a 6 meses. ¿Qué significa esto en la práctica? Que si contratas hoy y tu perro se tuerce dentro de dos meses, pagas tú la factura entera. La carencia existe precisamente para que la gente no contrate con el perro ya malo, corra a operarlo y luego se dé de baja. Es lógico, pero te tiene que quedar clarísimo.

El límite anual: el techo del que nadie habla

Este es el gran engaño silencioso. Muchas pólizas tienen un límite máximo de reembolso al año, y a veces es ridículamente bajo. Te venden «cubrimos gastos veterinarios» y en la letra pequeña pone un tope de 1.200 euros anuales. ¿Y qué pasa si tu perro tiene una torsión de 3.000? Pues que el seguro paga hasta 1.200 y los otros 1.800 los pones tú. Sorpresa.

Antes de firmar, mira ese número como si te fuera la vida en ello, porque en cierto modo le va la vida a tu perro. Un límite anual por debajo de 2.000 euros deja fuera casi cualquier cirugía seria. Un buen seguro debería moverse en límites de 3.000, 4.000 euros o más. Si el tope es bajo, estás pagando por una tranquilidad que no tienes.

El copago: pagas la cuota y encima pagas la visita

Muchas pólizas funcionan por reembolso con copago: te devuelven un porcentaje de cada factura, típicamente el 70 u 80 %, y el resto lo pones tú. Suena razonable, y lo es, pero tienes que meterlo en tus cuentas. Si te cubren el 80 % de una cirugía de 2.500 euros, tú sigues poniendo 500 euros. No es cero. Ojo también con las franquicias por acto, esos «primeros 90 euros los pagas tú siempre» que hacen que las facturas pequeñas prácticamente no te las cubran.

Las exclusiones: la lista de lo que jamás verás cubierto

Y aquí está la madre del cordero. Toda póliza tiene una lista de cosas excluidas, y es ahí donde se te escapa el ahorro. Las clásicas:

  • Enfermedades preexistentes. Lo que el perro ya tenía cuando firmaste no se cubre. Nunca. Por eso contratar tarde sirve de tan poco.
  • Enfermedades hereditarias o congénitas. Muchas pólizas excluyen justo las taras típicas de cada raza, que es como asegurar un bulldog y que no te cubran lo de bulldog. Léelo con lupa.
  • Lo rutinario. Vacunas, desparasitaciones, esterilización, limpiezas dentales de mantenimiento. A menudo fuera, o con un pequeño abono aparte.
  • Partos y camadas si no has contratado un módulo específico.
  • Tratamientos estéticos o de comportamiento en la mayoría de casos.

El resumen de esta parte es duro pero honesto: el dinero se te escapa en la diferencia entre lo que crees que has contratado y lo que has contratado de verdad. Dos pólizas que cuestan lo mismo al mes pueden ser el cielo y el infierno según su límite anual, su copago y sus exclusiones. El precio de la cuota casi nunca es lo importante.

Cómo elegir uno que de verdad valga la pena

Si después de todo lo anterior decides que sí, que quieres seguro, no cojas el primero que te salga en el anuncio. Te dejo el orden en que yo miraría las cosas, y fíjate que el precio va casi al final.

  • El límite anual de reembolso. Que sea de 3.000 € para arriba. Esto es lo primero, no lo último.
  • Qué exclusiones tiene y si te tapan justo lo que tu raza suele sufrir. Un seguro que excluye lo que tu perro va a necesitar no vale nada por barato que sea.
  • Las carencias. Cuánto tiempo hasta que las cirugías quedan cubiertas.
  • El copago o porcentaje de reembolso. Cuánto pones tú de tu bolsillo en cada factura.
  • Si es de reembolso o de cuadro cerrado. Es decir, si puedes ir a tu veterinario de siempre y luego te devuelven, o si te obligan a ir a clínicas concertadas. Esto para mucha gente es determinante, porque la confianza con tu veterinario no se paga.
  • La edad máxima de contratación y de permanencia. Algunas te echan cuando el perro se hace mayor, que es justo cuando lo necesitas.
  • Y por último, la cuota. El precio importa, pero solo cuando ya has comparado todo lo de arriba.

Un consejo que vale oro: pide siempre el condicionado completo, no el folleto comercial. El folleto te vende sonrisas. El condicionado es donde está la verdad, con sus límites, sus carencias y sus exclusiones. Si una compañía te pone pegas para enseñártelo antes de firmar, ya sabes por dónde van los tiros.

Los errores que comete casi todo el mundo

He visto repetirse los mismos fallos una y otra vez. Te los pongo para que no caigas tú.

  • Esperar a que el perro esté malo para contratar. Cuando llega el problema ya es tarde: entra la carencia y encima lo que tenga será preexistente. Se contrata joven y sano o casi no sirve.
  • Mirar solo la cuota mensual. El error clásico. Eliges por 4 euros de diferencia y resulta que el barato tiene un límite anual de 1.000 €. Has ahorrado en la cuota para perder en la factura.
  • No leer las exclusiones de tu raza. Asegurar un pastor alemán con una póliza que excluye la displasia es tirar el dinero.
  • Confundir responsabilidad civil con seguro de salud. Pagas 8 euros, crees que estás cubierto y el día de la torsión descubres que solo tenías cubierto si el perro mordía al cartero.
  • Dar de baja el seguro en cuanto el perro cumple años para ahorrar, justo cuando más lo vas a usar. Si vas a asegurar, la lógica es al revés.

Las alternativas: no todo pasa por una aseguradora

Aquí viene una idea que a las aseguradoras no les gusta oír: el seguro no es la única forma de estar cubierto. Hay tres alternativas serias, y para mucha gente son incluso mejores.

El fondo de ahorro propio (autoasegurarte)

La idea es tan sencilla como potente. En lugar de darle 28 euros al mes a una aseguradora, se los metes a una cuenta aparte que sea «el dinero del perro». Solo se toca para el veterinario. Si tu perro es de los que no dan guerra, ese dinero se queda ahí y es tuyo, no de la compañía. Si un día hay torsión, tiras de ese fondo.

El problema evidente de esta vía es el momento. Si contratas seguro y a los tres meses hay una urgencia, el seguro paga aunque solo hayas metido 84 euros. Con el fondo propio, si a los tres meses hay urgencia, tú solo tienes ahorrados esos mismos 84 euros y el resto lo pones de donde puedas. El fondo protege bien a largo plazo, cuando ya has acumulado un buen colchón, pero deja los primeros años al descubierto. Por eso funciona mejor para quien ya tiene ahorros de partida.

El cuadro veterinario y los planes de clínica

Cada vez más clínicas ofrecen sus propios planes de salud por cuota mensual. Por 15-25 euros al mes te incluyen las vacunas, las desparasitaciones, las revisiones y descuentos en pruebas y cirugías. No son un seguro en sentido estricto (no te cubren el 80 % de una operación de 3.000 €), pero sí te abaratan y ordenan todo el gasto rutinario, que es constante y predecible.

Para muchas familias, la combinación más lista es un plan de clínica para lo cotidiano más un colchón de ahorro para el susto gordo. O un plan de clínica más un seguro solo de cirugías con buen límite anual. No tienes por qué elegir una sola herramienta: puedes mezclarlas según lo que te preocupe.

Prevención: el ahorro más barato de todos

Precios orientativos del seguro para perros 2026

Y no me quiero olvidar de lo obvio, que a veces es lo que más ahorra. Un perro en su peso, bien alimentado, vacunado, desparasitado y con la boca cuidada se ahorra una parte enorme de las facturas caras. La obesidad canina, por ejemplo, dispara los problemas articulares, cardíacos y de diabetes. Cuidar el peso y la higiene dental es, literalmente, meterte dinero en el bolsillo a diez años vista. Ningún seguro sustituye a esto.

Ventajas e inconvenientes, sin adornos

Calculadora rápida: ¿cuánto tardarías en pagar un imprevisto?
Compara la cuota del seguro con el coste de un imprevisto grande.
Cálculo orientativo. Un seguro no es un ahorro garantizado, sino protección frente a lo imprevisible.

Antes de la cuenta final, te dejo el balance honesto. Lo bueno primero. Un seguro de salud te da tranquilidad real: quita de la mesa la conversación horrible de «no puedo pagar la operación». Te permite decir que sí a un tratamiento sin que el bolsillo decida por tu corazón. Convierte un gasto imprevisible y potencialmente brutal en una cuota fija y manejable. Y en las razas problemáticas o si no tienes colchón, casi siempre compensa.

Ahora lo incómodo. Estadísticamente, la mayoría de dueños paga más en cuotas de lo que recibe en coberturas, porque así es como la aseguradora gana dinero. Las carencias, los límites, el copago y las exclusiones recortan mucho lo que crees que tienes. La cuota sube con la edad justo cuando más lo necesitas. Y si contratas tarde, apenas sirve. No es un mal producto, pero tampoco es la varita mágica que a veces te pintan.

¿Merece la pena, entonces? Depende de dos cosas que solo tú sabes: de tu colchón económico y del tipo de perro que tienes. No hay una respuesta universal, hay tu respuesta. Y para encontrarla, vamos con el cálculo final.

La cuenta de servilleta

Aquí está el cálculo que puedes hacer tú mismo en una servilleta, en dos minutos, y que vale más que cualquier anuncio. Coge un boli.

Paso 1. Apunta la cuota mensual del seguro que estás mirando y multiplícala por 12. Esa es tu prima anual. Pongamos 28 € x 12 = 336 € al año.

Paso 2. Mira el límite anual de reembolso de esa póliza y réstale el copago. Si el límite es 3.000 € y el copago es del 20 %, lo máximo que esa póliza te va a devolver en un año malo es 2.400 €. Ese es el techo real de tu protección.

Paso 3. Ahora la pregunta clave: ¿cuántos años tardarías en pagar en cuotas el equivalente a una cirugía gorda? Una torsión ronda los 3.000 €. A 336 € al año, tardas casi 9 años en pagar en primas lo que cuesta una sola urgencia grave. Traducido: si tu perro tiene una sola urgencia seria en toda su vida, el seguro probablemente ya se ha pagado solo.

Paso 4. El desempate. Hazte la pregunta del colchón: ¿puedo poner 3.000 € encima de la mesa mañana sin hundirme? Si NO puedes, el seguro (uno bueno, con límite alto y pocas exclusiones para tu raza) te compensa casi seguro: estás comprando la capacidad de decir que sí. Si puedes, y encima tu perro es joven y de baja propensión a problemas, plantéate seriamente autoasegurarte con un fondo propio y quedarte solo la responsabilidad civil.

Y quédate con la regla de oro de toda esta servilleta: si decides asegurar, hazlo joven y con un límite anual alto. Un seguro barato con tope de 1.000 € es una servilleta rota. Un seguro serio con tope de 3.000-4.000 €, contratado con el perro sano, es de las pocas decisiones que el día de la torsión te van a hacer respirar. Tú tienes los números. Ahora la cuenta es tuya.

Publicado por
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Redacción Asegurazo
Proyecto editorial independiente sobre seguros
Explicamos los seguros en Espana con lenguaje claro, apoyandonos en la legislacion vigente (Ley 50/1980 de Contrato de Seguro), en las condiciones generales de las polizas y en fuentes oficiales como la DGSFP y el Consorcio de Compensacion de Seguros. No somos aseguradora ni correduria. Mas sobre el proyecto.

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