Das un golpe tonto en un parking, miras la abolladura y aparece la duda de siempre: si lo pasas por el seguro, ¿cuánto te va a subir la prima el año que viene? La respuesta incomoda porque casi nadie la conoce con exactitud: la subida no depende de una tarifa pública, sino de la tabla de bonificación-penalización (el famoso bonus-malus) que cada compañía guarda para sí misma.
Esta herramienta te da una estimación del sobrecoste a partir de tu prima actual y del número de partes con culpa que darías. No es una cifra oficial ni la que te aplicará tu aseguradora al euro, pero sirve para lo que de verdad importa antes de descolgar el teléfono: comparar lo que cuesta arreglar el daño por tu cuenta con lo que te costará arrastrarlo en la póliza durante los próximos años.
Y ese matiz, el de "durante los próximos años", es la clave que casi todo el mundo pasa por alto. Un parte con culpa no encarece tu seguro un año: te hace bajar escalones que luego tardas dos o tres ejercicios limpios en recuperar. Debajo de la calculadora te explico cómo funciona ese mecanismo, con cifras orientativas de mercado, para que decidas con criterio.
¿Cuánto sube tu seguro tras un parte?
Un siniestro con culpa te hace perder bonificación y sube la prima, a veces durante varios años. Estímalo antes de decidir si das el parte.
Introduce tu prima actual.
Orientativo: cada compañía aplica su propia tabla de bonificación-penalización (bonus-malus). La subida real y su duración dependen de tu historial.
Qué es el bonus-malus y por qué manda en tu recibo
El bonus-malus es el sistema que traduce tu historial de conducción a euros. Cada año que pasa sin declarar un siniestro con culpa, subes un peldaño en una escalera de descuentos: es el bonus. Cuando das un parte del que eres responsable, bajas uno o varios peldaños: es el malus. El precio base del seguro se multiplica por el coeficiente del escalón en el que estás, así que dos conductores con el mismo coche y la misma ciudad pueden pagar muy distinto solo por su historial.
La primera idea que conviene interiorizar es que en España no existe una escala única. No hay un baremo publicado por el Estado que diga "un parte con culpa sube un X por ciento". Cada aseguradora diseña su propia tabla, con su número de escalones, sus coeficientes y sus reglas para subir y bajar. La Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (dgsfp.mineco.gob.es) supervisa el sector, pero la política de tarificación es libre dentro de la ley. Por eso ninguna calculadora, esta incluida, puede darte la cifra exacta: solo tu compañía la conoce.
La segunda idea es que el bonus-malus premia la constancia, no un año suelto. La bonificación se construye despacio, sumando un escalón por ejercicio, y se destruye deprisa, perdiendo varios de golpe con un solo parte. Esa asimetría es la que hace que un descuido puntual pese tanto en el bolsillo.
Cuánto sube realmente la prima tras un parte con culpa
Con todas las cautelas de que hablamos de rangos orientativos de mercado y no de una tarifa oficial, los órdenes de magnitud que se manejan son estos. Un único parte con culpa suele suponer la pérdida de entre un 10 y un 20 por ciento de la bonificación acumulada, lo que en la renovación puede traducirse en subidas de prima que, en los casos más serios, se acercan al 30 por ciento respecto a lo que pagabas.
Para que lo veas en dinero contante: en una póliza de unos 400 euros, un parte con culpa puede encarecer la renovación en torno a 60 a 120 euros al año. Parece asumible visto en un solo recibo, pero recuerda que ese recargo no desaparece a la renovación siguiente de golpe: se va diluyendo a medida que recuperas escalones, ejercicio a ejercicio.
Cifras orientativas para hacerte una idea
| Concepto | Rango habitual de mercado |
|---|---|
| Bonificación perdida por 1 parte con culpa | 10 % a 20 % |
| Subida de prima en la renovación | hasta ~30 % |
| Descuento máximo alcanzable (buen historial) | hasta ~50 % |
| Años limpios para llegar al tope | 5 a 7 años |
| Años para volver al nivel previo al parte | 2 a 3 años |
Valores de referencia del sector, no oficiales. Tu compañía aplica su propia tabla.
Por qué la subida te persigue varios años
Aquí está el coste oculto que la mayoría no calcula. Imagina que llevabas varios años limpios y estabas en un escalón de descuento alto. Das un parte con culpa y bajas, pongamos, dos peldaños. El año siguiente empiezas a recuperar, pero solo uno o dos escalones por ejercicio sin siniestros. Eso significa que necesitas dos o tres años de conducción impecable para volver justo al punto en el que estabas antes del golpe.
Durante todo ese periodo pagas más de lo que habrías pagado sin el parte. Por eso el sobrecoste real de un siniestro no es la subida de un recibo, sino la suma de todos los sobrecostes hasta que recuperas tu nivel. Esta calculadora aproxima precisamente ese acumulado a tres años, que es el horizonte donde se concentra el daño económico de un parte con culpa aislado.
La consecuencia práctica es contundente: ante un daño pequeño y sin terceros, el arreglo por tu cuenta puede salir más barato que la factura invisible de arrastrar la penalización. No siempre, pero merece el cálculo.
Parte con culpa, sin culpa y sin contrario: no todos penalizan igual
No todos los partes tocan tu bonus-malus. Distinguir el tipo de siniestro es lo primero que debes hacer antes de preocuparte por la subida.
Parte con culpa
Eres el responsable del daño. Es el único que penaliza de forma clara: pierdes bonificación y sube la prima. Es el caso que estima esta herramienta.
Parte sin culpa (con contrario identificado)
Otro conductor te da y está identificado. En principio no debe penalizar tu bonus-malus, porque tu aseguradora recupera el dinero de la compañía del culpable. Ojo: figurará en tu historial como siniestro sin responsabilidad, y algunas compañías miran la frecuencia total de partes, aunque no tengas culpa, a la hora de decidir la tarifa o la renovación.
Daño sin contrario (te lo haces tú)
Rozas una columna, un pilar del garaje, un bordillo. No hay tercero, pero el daño lo cubre tu propia póliza (si tienes cobertura de daños propios) y computa como siniestro con cargo a tu historial. Suele afectar al bonus-malus de forma parecida a un parte con culpa. Es justo el escenario donde más sentido tiene calcular si compensa darlo.
¿Compensa dar el parte o pagar el arreglo?
La regla mental es sencilla: compara el coste del arreglo con el sobrecoste acumulado que te dará el parte (lo que aproxima la casilla de "sobrecoste en 3 años" de arriba). Si el arreglo cuesta menos que ese acumulado, muchas veces sale a cuenta pagarlo de tu bolsillo y no tocar el seguro. Si cuesta más, o si hay terceros o lesionados, das el parte sin dudar.
Árbol de decisión rápido
Hay un caso especialmente claro: cuando el daño queda por debajo de tu franquicia. Si tu póliza tiene una franquicia de, pongamos, 300 euros y el arreglo cuesta 220, la aseguradora no te pagaría nada y además el parte penalizaría tu historial. En ese escenario dar el parte no tiene sentido: pierdes por partida doble.
El historial SINCO: por qué no puedes "esconder" un parte cambiando de compañía
Mucha gente piensa que, si da un parte y le sube el seguro, basta con cambiarse de compañía para empezar de cero. No funciona así. Existe el fichero SINCO (dentro del Sistema de Información Histórico del Seguro del Automóvil), una base de datos sectorial gestionada a través de la infraestructura común del seguro, en la que las aseguradoras vuelcan tu historial de siniestralidad.
El SINCO guarda tus partes de los últimos cinco años, con culpa y sin culpa, las pólizas que has tenido, las fechas de alta y baja y el número de siniestros declarados. Cuando pides presupuesto a una compañía nueva, esta puede consultar ese registro (o pedirte el certificado de siniestralidad a tu aseguradora actual) antes de ponerte precio. Es decir, tu pasado viaja contigo aunque cambies de marca.
La otra cara de la moneda es positiva: ese mismo historial te permite conservar tu bonificación al cambiar de aseguradora. Gracias al certificado de siniestralidad, la nueva compañía puede reconocerte los años limpios y mantener un coeficiente parecido al que tenías. Por eso, si te suben mucho la renovación, comparar en otras compañías con tu certificado en la mano suele ser la mejor jugada. Los datos del SINCO, por cierto, se eliminan una vez transcurridos cinco años, así que un parte antiguo acaba desapareciendo del registro.
¿Puede la aseguradora subirte la prima o directamente no renovarte?
Sí a las dos cosas, dentro de ciertos límites. Subir la prima en la renovación en función de tu siniestralidad es legal: forma parte de la libertad de tarificación. Y la compañía también puede decidir no renovarte la póliza si tu historial le resulta poco rentable, por ejemplo si acumulas varios partes en poco tiempo.
Ahora bien, la ley pone una salvaguarda importante. Si la aseguradora no quiere renovar, debe avisarte por escrito con antelación (el preaviso habitual es de dos meses antes del vencimiento). Este marco lo fija la Ley de Contrato de Seguro, cuyo texto puedes consultar en el Boletín Oficial del Estado (boe.es). Si no te avisan en plazo, la póliza puede entenderse prorrogada y tienes base para reclamar.
Si te quedas sin seguro por siniestralidad, tienes alternativas antes de entrar en pánico: comparar con tu certificado de siniestralidad en otras compañías, contratar una cobertura más básica (por ejemplo terceros en lugar de todo riesgo) o valorar una póliza con franquicia, que abarata la prima a cambio de que asumas una parte del daño.
La franquicia como amortiguador de partes pequeños
La franquicia es la cantidad fija que tú asumes en cada siniestro antes de que entre la aseguradora. Si tienes 300 euros de franquicia y el arreglo cuesta 800, la compañía paga 500 y tú los 300 primeros. A cambio de aceptar ese tramo, la prima baja de forma notable.
Tiene un efecto colateral útil para el tema que nos ocupa: al asumir tú los daños pequeños, dejas de dar partes menores por costumbre, y eso protege tu bonus-malus. Menos partes declarados hoy significan menos penalización y mejor precio mañana. No es una solución mágica (pagas de tu bolsillo cada golpe hasta la franquicia), pero para conductores prudentes que casi nunca declaran es una forma inteligente de ahorrar. Antes de contratarla, echa cuentas de cuántos siniestros pequeños sueles tener al año.
Errores frecuentes que te hacen pagar de más
Dar el parte por inercia. Descolgar el teléfono ante cualquier roce sin calcular si el arreglo es más barato que la subida acumulada.
Olvidar la franquicia. Declarar un daño que queda por debajo de tu franquicia: no cobras nada y encima penalizas el historial.
Creer que cambiando de compañía se borra el parte. El SINCO conserva tus siniestros cinco años y la nueva aseguradora puede consultarlos.
No pedir el certificado de siniestralidad. Es la llave para que te reconozcan la bonificación al cambiar y para comparar precios con datos reales.
Aceptar la renovación sin comparar. Tras un parte, quedarte quieto puede costarte cientos de euros que evitarías pidiendo otras ofertas.
Cómo interpretar el resultado de la calculadora
La herramienta parte de tu prima actual y del número de partes con culpa que barajas, y te devuelve dos cifras: la prima estimada del año siguiente y el sobrecoste aproximado a tres años. Ese segundo número es el que de verdad debes mirar, porque recoge el efecto arrastre del que hemos hablado, no solo el primer recibo.
Úsala como orden de magnitud, no como sentencia. Aplica un margen mental hacia arriba si vienes de un descuento muy alto (tienes más que perder) y hacia abajo si ya estabas en un escalón bajo. Y recuerda que la cifra fina solo te la puede confirmar tu aseguradora: llámala, pregunta cuánto subiría tu renovación con ese parte concreto, y solo entonces decide. Preguntar no te obliga a declarar nada.
Dudas habituales
¿Existe una tabla oficial que diga cuánto sube el seguro tras un parte?
No. En España cada aseguradora fija su propia tabla de bonus-malus dentro de la libertad de tarificación. La DGSFP supervisa el sector, pero no publica una escala única de subidas.
¿Un parte sin culpa me sube la prima?
En principio no debe penalizar tu bonificación si el contrario está identificado, porque tu compañía recupera el gasto. Aun así, queda registrado en tu historial y algunas aseguradoras valoran la frecuencia total de partes.
¿Cuántos años tardo en recuperar la bonificación perdida?
De forma orientativa, entre dos y tres ejercicios sin siniestros con culpa para volver al nivel previo, ya que cada año limpio suele hacerte subir uno o dos escalones.
¿Si cambio de compañía se borra el parte?
No. El fichero SINCO conserva tu siniestralidad durante cinco años y la nueva aseguradora puede consultarlo o pedirte el certificado de siniestralidad antes de darte precio.
¿Pueden negarse a renovarme el seguro por dar muchos partes?
Sí. La aseguradora puede decidir no renovar por siniestralidad elevada, pero debe comunicártelo por escrito y con antelación (habitualmente dos meses antes del vencimiento).
¿Merece la pena dar un parte por un daño pequeño sin contrario?
Casi nunca, sobre todo si queda por debajo de tu franquicia. Compara el coste del arreglo con el sobrecoste a tres años que estima la calculadora antes de declararlo.
¿La franquicia protege mi bonificación?
De forma indirecta, sí. Al asumir tú los daños pequeños, declaras menos partes y penalizas menos tu historial, además de pagar una prima base más baja.
Para seguir leyendo
- 🧮 Calculadora: ¿doy el parte o pago el arreglo?
- 📈 Calculadora: bonificación del seguro por años sin partes
- 📝 Generador de declaración de parte de accidente
- 💳 Seguro todo riesgo con franquicia: cuándo interesa
- 🔗 ¿Cuántos partes puedo dar al año a mi seguro? La verdad detrás del mito de los 3 siniestros
Antes de descolgar el teléfono, echa cuentas
Dar un parte con culpa no es gratis ni es un drama: es una decisión económica que conviene tomar con una cifra delante. Si hay terceros o lesionados, no hay debate: se da y punto. Pero cuando el daño es tuyo, pequeño y sin contrario, dedicar cinco minutos a comparar el arreglo con el sobrecoste acumulado puede ahorrarte varios cientos de euros repartidos en los próximos años. Usa la estimación de arriba como punto de partida, confirma con tu aseguradora el impacto exacto y guarda tu bonificación para cuando de verdad la necesites.
Contenido revisado en septiembre de 2026. Guía informativa e independiente; para tu caso concreto confirma siempre las condiciones en tu póliza o con la aseguradora.
Fuentes y dónde comprobarlo
Las normas y los plazos cambian. Antes de actuar, contrasta los datos con la fuente oficial y con las condiciones de tu póliza:
