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Tienes tu póliza delante, pasas páginas y páginas, y sigues sin saber qué cubre de verdad. No es culpa tuya. Las pólizas están escritas para el juzgado, no para ti, y la parte que decide si cobras o no suele estar donde nadie mira. Esta guía te enseña a leer cualquier contrato de seguro con criterio de perito, en el orden correcto y sabiendo qué apartado manda sobre cuál.

No vas a memorizar leyes. Vas a aprender a ir directo a las cinco cosas que de verdad importan cuando ocurre un siniestro: qué está cubierto, qué está excluido, cuánto es el límite, qué te descuentan y qué plazos tienes. Con eso evitas la sorpresa más cara que existe, la de descubrir que "eso no entraba" justo el día que lo necesitabas.


Cómo leer una póliza de seguros: coberturas, exclusiones y límites
Al leer la póliza fíjate en coberturas, exclusiones y franquicias.

Lo mínimo que debes saber antes de abrir el PDF

Una póliza no es un folleto comercial, es un contrato legal entre tú y la aseguradora regulado por la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro (la famosa LCS). Esa ley obliga a la compañía a redactarla de forma clara y a resaltar las cláusulas que recortan tus derechos. Cuando entiendas dónde está cada cosa, leerla entera te llevará quince minutos y una segunda lectura selectiva, treinta segundos.

La clave que casi nadie conoce es esta: no todos los apartados de tu póliza pesan lo mismo. Hay uno que manda sobre el resto, hay cláusulas que solo son válidas si están firmadas por ti y hay números escondidos que reducen la indemnización sin que te enteres. Vamos a ordenarlo todo para que nunca más leas una póliza a ciegas.

Partes clave de una poliza de seguros

Diseccionador de póliza: qué contiene cada apartado y por qué importa

Toda póliza se divide en bloques con nombres muy parecidos que confunden a cualquiera. Pincha en cada apartado para desplegar qué encontrarás dentro, qué peso legal tiene y en qué debes fijarte. Empieza siempre por las condiciones particulares: si solo lees una parte, que sea esa.

Anatomía de tu póliza, apartado por apartado

Pincha en cada bloque para ver qué contiene y en qué fijarte

Aquí está todo lo específico de tu contrato: tus datos, el bien asegurado, la prima que pagas, la fecha de inicio y vencimiento, las coberturas que has contratado de verdad, los capitales asegurados y las franquicias. Es la hoja que la aseguradora personaliza para ti. Si detectas un error en un dato (una matrícula, unos metros cuadrados, un capital), corrígelo antes de que ocurra un siniestro.✅ Prevalece sobre las condiciones generales
Son las cláusulas estándar que la compañía aplica a todos los clientes del mismo ramo. Contienen los derechos y obligaciones de ambas partes, cómo abrir un siniestro, los plazos, las exclusiones generales y las definiciones. Son largas y densas, pero aquí vive la letra pequeña que más disgustos da. No te saltes el apartado de exclusiones.⚠️ Aquí están las exclusiones que nadie lee
Regulan el alcance concreto de garantías añadidas y pueden modificar o completar las generales. Ejemplos típicos: robo fuera del hogar, asistencia en viaje al extranjero, cobertura de joyas u objetos de valor, todo riesgo de un aparato concreto. Si tu póliza las tiene, tienes más cobertura que la básica, así que léelas con atención porque suelen traer sus propios sublímites y requisitos.✅ Más cobertura, pero con condiciones propias
Son las que recortan lo que esperarías cobrar: franquicias altas, sublímites, exigencia de medidas de seguridad, carencias largas. El artículo 3 de la LCS obliga a que aparezcan resaltadas de forma especial (negrita, recuadro) y firmadas expresamente por ti. Si una cláusula que te perjudica no está destacada ni firmada, hay argumentos sólidos para que no se te aplique. Este es el detalle que cambia reclamaciones perdidas por reclamaciones ganadas.⚖️ Art. 3 LCS: sin destacar y firmar, discutibles
Los anexos completan el contrato (inventarios, declaraciones de salud, tasaciones). Los suplementos son modificaciones posteriores: cambiaste de coche, añadiste una cobertura, mudaste de domicilio. En un siniestro valen exactamente igual que la póliza original, así que guárdalos todos junto al contrato. Un suplemento perdido puede dejar fuera justo la cobertura que creías tener.⚠️ Guárdalos: valen lo mismo que la póliza

¿Generales o particulares? Cuál manda cuando se contradicen

Esta es la pregunta de oro y la respuesta te ahorra discusiones. Cuando las condiciones generales dicen una cosa y las particulares dicen otra, prevalecen las particulares, porque son lo que se pactó específicamente contigo. Con una excepción muy sensata: si las generales resultan más favorables para ti que las particulares, mandan las generales. La ley siempre se inclina hacia el asegurado cuando hay contradicción.

Por eso no basta con leer solo una parte. Imagina que en tu hoja de condiciones particulares aparece una cobertura de daños por agua, pero en las generales hay una exclusión que la vacía de contenido. Ahí tienes un conflicto que juega a tu favor. Leer los dos bloques y detectar contradicciones es, muchas veces, lo que separa una indemnización cobrada de un "lo lamentamos, no procede".

Limitativas contra delimitadoras: la distinción que decide si cobras

Aquí entra la parte jurídica más rentable de conocer. El artículo 3 de la LCS distingue dos tipos de cláusulas que parecen iguales pero tienen un régimen radicalmente distinto. Entenderlo te da munición si algún día una compañía te niega un pago apoyándose en la letra pequeña.

Cláusula limitativa
Recorta un derecho que ya tenías
🔒Restringe, condiciona o reduce la cobertura que el asegurado esperaba
✍️Debe estar destacada de forma especial en la póliza
✍️Debe estar firmada expresamente por el tomador
⚠️Ejemplos: franquicias, sublímites, exigir alarma, carencias largas
❌Si no se destaca ni se firma, puede declararse inaplicable
Cláusula delimitadora
Define qué riesgo se cubre desde el inicio
🎯Concreta el objeto del contrato: qué, dónde, cuándo y hasta cuánto
📄Puede ir en las condiciones generales sin firma específica
👍Basta con que conste su aceptación general del contrato
🧭Ejemplos: ámbito territorial, definición del siniestro cubierto
✅Son válidas aunque no aparezcan resaltadas
📌 Por qué te interesa tanto: la frontera entre ambas no siempre es clara y los tribunales llevan décadas afinándola. La doctrina de referencia parte de la Sentencia del Pleno del Tribunal Supremo de 11 de septiembre de 2006. La regla práctica: si una cláusula te sorprende recortando lo que creías cubierto y no está resaltada ni firmada, trátala como limitativa mal incorporada y recláma.

Dónde mirar según lo que te preocupa

No leas la póliza de principio a fin como una novela. Ve directo al apartado que responde tu duda concreta. Esta tabla te dice dónde buscar cada cosa para no perder el tiempo entre páginas de relleno.

Lo que te preocupaDónde mirar en la pólizaPalabra clave a buscar
💶 Cuánto pago y cuándoCondiciones particularesPrima, vencimiento, forma de pago
✅ Qué está cubiertoParticulares (coberturas contratadas) + especialesGarantías, coberturas incluidas
❌ Qué NO está cubiertoCondiciones generalesExclusiones, riesgos excluidos
💸 Cuánto pago yo del siniestroParticularesFranquicia
🏦 Cuánto es lo máximo que cobroParticularesSuma asegurada, capital, sublímite
⏳ Desde cuándo puedo usar una coberturaGenerales o especialesCarencia, período de espera
📞 Cómo aviso de un siniestroGeneralesComunicación del siniestro, plazo
🚪 Cómo y cuándo canceloParticulares + generalesDuración, prórroga, preaviso
⚖️ Cómo reclamo si no me paganGeneralesDefensa del asegurado, SAC, DGSFP

Glosario: los términos que nadie te explica

La mitad de la confusión al leer una póliza viene del vocabulario. Estos son los términos que aparecen una y otra vez y que casi nadie tiene claros. Tenlos a mano mientras lees tu contrato y traducirás la letra pequeña sobre la marcha.

TérminoQué significa de verdad
TomadorQuien firma el contrato y paga la prima. Puede coincidir o no con el asegurado.
AseguradoLa persona o el bien sobre el que recae el riesgo cubierto.
BeneficiarioQuien cobra la indemnización cuando ocurre el siniestro (típico en vida).
PrimaEl precio del seguro. Lo que pagas a cambio de que te cubran el riesgo.
ReciboEl justificante de cada pago de la prima. Guárdalo: acredita que estás al corriente.
SiniestroEl hecho dañoso previsto en la póliza que activa la cobertura.
Suma aseguradaEl valor que declaras y el límite máximo que la compañía pagará por ese bien.
FranquiciaLa parte del daño que asumes tú antes de que la aseguradora ponga el resto.
SublímiteUn tope máximo aplicado solo a una cobertura concreta, por debajo de la suma general.
CarenciaEl tiempo que debe pasar desde que contratas hasta poder usar cierta cobertura.
InfraseguroCuando la suma asegurada es inferior al valor real. Reduce la indemnización.
Regla proporcionalEl cálculo que aplica la compañía en caso de infraseguro para pagarte menos.
Valor a nuevoTe reponen el bien por uno equivalente sin descontar el desgaste por el uso.
DepreciaciónEl descuento por antigüedad y desgaste que aplican si no hay valor a nuevo.
SubrogaciónLa aseguradora te paga y después reclama al verdadero culpable en tu lugar.

La trampa del infraseguro: calcula lo que cobrarías de verdad

Este es el apartado que provoca más sorpresas amargas en un siniestro, y casi siempre por desconocimiento. Si aseguras tu casa o tu negocio por menos de lo que valen de verdad, la compañía no te paga el daño completo: aplica la regla proporcional del artículo 30 de la LCS. La fórmula es simple: la indemnización se reduce en la misma proporción en que tu suma asegurada se queda corta frente al valor real.

Pasos para leer tu poliza con criterio

Mételo en números con tus propios datos. Pon el valor real del bien, por cuánto lo tienes asegurado y el importe del daño que has sufrido, y verás al instante cuánto te pagarían y cuánto pierdes por estar infrasegurado. Es una cifra orientativa para que entiendas el mecanismo: la valoración oficial siempre la hace el perito.

Simulador de infraseguro (regla proporcional)

Descubre cuánto cobrarías realmente si estás infrasegurado

Un matiz que casi nadie aprovecha: la regla proporcional es dispositiva. Eso significa que tú y la aseguradora podéis pactar que no se aplique, incluso incluyendo una cláusula de "renuncia a la regla proporcional" o un seguro a valor tasado. Si tienes un bien difícil de valorar, pregúntalo antes de firmar. Es una de esas cosas que solo pide quien ha leído su póliza con lupa.


Franquicia, carencia y exclusiones: los tres frenos a tu indemnización

Además del infraseguro, hay tres mecanismos que reducen o anulan lo que cobras. Conviene tenerlos claros porque suelen estar dispersos por la póliza y trabajan en silencio hasta el día del siniestro.

La franquicia es la parte del daño que asumes tú antes de que entre la compañía. Si tienes una franquicia de 300 euros y el daño es de 1.000, la aseguradora paga 700 y tú los 300. Cuanto más alta sea la franquicia, más barata es la prima, pero más caro te sale cada parte. Búscala siempre en las condiciones particulares, expresada en euros o en porcentaje.

La carencia es el tiempo de espera desde que contratas hasta que puedes usar ciertas coberturas. Es habitual en salud y decesos: por ejemplo, plazos de varios meses para intervenciones programadas o para maternidad, y periodos más largos para determinadas situaciones preexistentes. Si necesitas usar el seguro pronto, comprueba las carencias antes de firmar, no después.

Las exclusiones son lo que el seguro no cubre nunca, y viven en las condiciones generales con letra pequeña. Las más olvidadas: daños por dolo o negligencia grave del asegurado, daños preexistentes, siniestros fuera del territorio cubierto y ciertos riesgos extraordinarios que corresponden al Consorcio de Compensación de Seguros. Léelas enteras una vez: es aburrido, pero es donde más gente descubre tarde que no estaba cubierta.


Cómo leer tu póliza en 6 pasos ordenados

Si nunca has leído una póliza con método, sigue este orden. Está pensado para que en el primer repaso detectes lo esencial y no te pierdas entre páginas de condiciones generales.

1
Abre por las condiciones particulares
Comprueba que tus datos son correctos (nombre, dirección, matrícula, metros), y localiza la prima, la fecha de vencimiento y la lista de coberturas realmente contratadas. Aquí está el resumen de tu contrato.
✅ Corrige cualquier dato erróneo antes de que ocurra nada
2
Anota tus capitales y franquicias
Apunta la suma asegurada de cada garantía y la franquicia de cada una. Son las cifras que deciden cuánto cobras y cuánto pones tú. Si ves un sublímite, subráyalo.
⚠️ Un capital bajo hoy es una indemnización recortada mañana
3
Salta a las exclusiones de las generales
Ve directo al apartado de riesgos excluidos. Léelo entero aunque sea denso. Es el bloque donde más gente descubre tarde que su situación no entraba en la cobertura.
⚠️ Lo que no está aquí excluido, en principio está cubierto
4
Busca cláusulas resaltadas y firmadas
Localiza las cláusulas destacadas en negrita o recuadro con tu firma al lado. Son las limitativas del art. 3 LCS. Si alguna te perjudica y no está ni resaltada ni firmada, tienes argumento para discutirla.
✅ Sin destacar y firmar, una limitativa es discutible
5
Revisa carencias y plazos de aviso
Comprueba desde cuándo puedes usar cada cobertura (carencia) y en cuánto tiempo debes comunicar un siniestro. La LCS marca 7 días salvo que la póliza amplíe el plazo.
⚠️ Avisar tarde puede dar pie a que te reclamen perjuicios
6
Guarda todo junto y localizable
Reúne condiciones particulares, generales, especiales, anexos y suplementos en un mismo PDF o carpeta. Añade el último recibo pagado. Que puedas encontrarlo en treinta segundos el día que lo necesites.
✅ Una copia firmada y accesible es tu mejor prueba

Plazos y cifras clave que conviene memorizar

Estos son los números que aparecen en la LCS y que marcan la diferencia entre cobrar bien y cobrar tarde o de menos. Tómalos como referencia general y confirma siempre el detalle en tu póliza y en la fuente oficial.

⏱️ Los plazos que fija la Ley de Contrato de Seguro
7 díasPara comunicar el siniestro a la aseguradora (art. 16 LCS), salvo plazo mayor en póliza
40 díasPara el pago del importe mínimo de lo que la compañía deba (art. 18 LCS)
2 y 5 añosPrescripción de acciones: 2 años seguros de daños, 5 años seguros de personas (art. 23 LCS)
1 mesPreaviso habitual para no renovar la póliza antes del vencimiento
📌 Las cifras son orientativas y pueden variar según el ramo y tu contrato. Consulta el texto exacto de la Ley 50/1980 en boe.es y las guías de la DGSFP en dgsfp.mineco.gob.es antes de dar un plazo por definitivo.

Sobre el plazo de aviso conviene un matiz que tranquiliza a mucha gente. Comunicar el siniestro pasados los 7 días no te deja automáticamente sin cobertura. La consecuencia que prevé la ley es que la aseguradora podría reclamar los daños y perjuicios que ese retraso le haya causado, y ni siquiera eso si demuestra que se enteró del siniestro por otra vía. Los tribunales han rechazado que un simple retraso en avisar sea motivo para negarte la indemnización.


El cuestionario de salud y el deber de declarar el riesgo

Antes de que exista la póliza, hay un momento que decide mucho de lo que vendrá después: rellenar el cuestionario. En seguros de salud, vida o decesos, la compañía te pregunta por tu situación para valorar el riesgo. Ese deber de declaración está en la LCS y tiene una regla que juega a tu favor: solo tienes que contestar a lo que te preguntan de forma clara. Si la aseguradora no pregunta por algo, no puede después reprocharte que no lo declararas.

El problema aparece cuando se oculta o falsea información relevante que sí se preguntó. Ahí la compañía puede reducir la indemnización o incluso liberarse del pago si hubo mala fe. La lectura práctica es doble: responde con sinceridad a lo que te pregunten y guarda copia del cuestionario que firmaste, porque es la prueba de qué te preguntaron exactamente y qué contestaste.


Errores al leer una póliza que salen carísimos

Estos son los fallos que se repiten una y otra vez, los que convierten una cobertura sobre el papel en un "no procede" cuando llega el momento. Cada uno tiene su antídoto y ninguno cuesta dinero, solo atención.

E1
Leer solo la parte comercial y saltarse las exclusiones
La ficha de coberturas parece que lo cubre todo. Las exclusiones que lo matizan están páginas después, en las condiciones generales, y son las que de verdad marcan el límite.
✅ Lee el apartado de exclusiones entero, aunque sea denso
E2
Asegurar por menos valor para pagar menos prima
Rebajar la suma asegurada abarata el recibo, pero dispara el riesgo de infraseguro. El día del siniestro la regla proporcional te recorta la indemnización justo cuando más la necesitas.
✅ Ajusta la suma asegurada al valor real y revísala cada año
E3
Ignorar las cláusulas resaltadas y firmarlas sin leer
Esas cláusulas en negrita con tu firma al lado son las limitativas: franquicias, sublímites, exigencias de seguridad. Firmarlas sin entenderlas es aceptar recortes que luego duelen.
✅ Antes de firmar, pide que te expliquen cada cláusula destacada
E4
No guardar los suplementos ni el último recibo
Un suplemento perdido puede dejar fuera la cobertura que creías tener, y sin el recibo pagado te cuesta acreditar que estabas al corriente. Ambos valen tanto como la póliza original.
✅ Reúne póliza, anexos, suplementos y recibo en un solo archivo
E5
Dar por perdida una cobertura sin comprobarlo
Mucha gente no reclama porque asume que "eso no lo cubre". A veces sí lo cubre una condición especial olvidada, o la exclusión no es válida por estar mal incorporada. La duda se resuelve leyendo, no suponiendo.
✅ Ante la duda, revisa el contrato completo antes de renunciar

Un truco extra: apóyate en la IA para traducir la letra pequeña

Si te topas con una cláusula redactada en jerga imposible, copia el párrafo y pídele a un asistente de inteligencia artificial que te lo explique en lenguaje llano. No sustituye el criterio de un mediador ni de un abogado, y nunca lo tomes como asesoramiento legal, pero te da una primera traducción para saber si conviene consultar con un profesional. Eso sí, no pegues datos personales sensibles.


Dudas habituales

¿Qué apartado de la póliza tengo que leer sí o sí?
Las condiciones particulares y las exclusiones de las generales. Las particulares te dicen qué has contratado tú, con qué capitales y franquicias, y las exclusiones te dicen qué no te van a pagar nunca. Con esos dos bloques cubres el 80 por ciento de las sorpresas. Si tienes condiciones especiales, añádelas a la lista de lectura obligatoria.

Si las condiciones generales y las particulares se contradicen, ¿cuáles valen?
Prevalecen las particulares, porque son lo pactado específicamente contigo, salvo que las generales resulten más favorables para ti. La interpretación en caso de duda tiende a proteger al asegurado, así que una contradicción suele jugar a tu favor.

¿Qué es una cláusula limitativa y por qué me importa tanto?
Es una cláusula que recorta un derecho que en principio tenías (una franquicia alta, un sublímite, una exigencia de alarma). El artículo 3 de la LCS exige que esté destacada de forma especial y firmada por ti. Si te perjudica y no cumple esos dos requisitos, hay base para pedir que no se te aplique.

Tengo mi casa asegurada por menos de lo que vale, ¿qué pasa en un siniestro?
Se aplica la regla proporcional del artículo 30 de la LCS: cobras en la misma proporción en que tu suma asegurada cubre el valor real. Si aseguraste por la mitad, cobras aproximadamente la mitad del daño. La solución es subir la suma asegurada al valor real o pactar que no se aplique la regla proporcional, algo que la ley permite.

Avisé del siniestro pasados los 7 días, ¿pierdo la indemnización?
No de forma automática. El plazo del artículo 16 es de 7 días salvo que tu póliza amplíe ese margen, pero avisar tarde no anula tu derecho a cobrar. Como mucho, la compañía podría reclamar los perjuicios que el retraso le causara, y ni eso si conoció el siniestro por otro medio.

¿Cuánto tiempo tengo para reclamar a la aseguradora?
Como referencia general, las acciones derivadas del contrato de seguro prescriben en 2 años en los seguros de daños y en 5 años en los de personas (artículo 23 LCS). El plazo se interrumpe si reclamas por escrito. Confirma siempre el plazo aplicable a tu caso, porque según el tipo de reclamación pueden entrar en juego otras reglas.

¿Dónde consulto la ley y las guías oficiales si quiero verificarlo?
El texto completo de la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro está en boe.es, y la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones publica guías e información para el asegurado en dgsfp.mineco.gob.es. Son las dos fuentes de referencia para no fiarte de resúmenes de terceros.


📋 Leer tu póliza con criterio, lo que debes recordar

Empieza por las condiciones particulares: ahí están tus coberturas, capitales y franquicias reales
Las particulares mandan sobre las generales si se contradicen, salvo que las generales te favorezcan más
Las cláusulas limitativas solo valen si están destacadas y firmadas por ti (art. 3 LCS)
Cuidado con el infraseguro: asegurar por menos del valor real activa la regla proporcional (art. 30 LCS)
Lee las exclusiones enteras: es donde más gente descubre tarde que no estaba cubierta
Guarda todo junto: póliza, especiales, anexos, suplementos y el último recibo pagado

Tu póliza es tu contrato: quien lo entiende, cobra

Firmar un seguro sin leerlo es como comprar una casa sin mirar las escrituras. El papel guardado en el cajón o el PDF olvidado en el correo es tu única protección real cuando las cosas van mal, y solo sirve si sabes qué dice. Ahora ya conoces el orden de lectura, el apartado que manda, las cláusulas que solo valen firmadas y los números que reducen tu indemnización sin avisar.

Dedícale quince minutos a tu próxima renovación con esta guía al lado. Revisa que la suma asegurada siga cubriendo el valor real, comprueba las franquicias, lee las exclusiones y guarda todo junto. Ese rato de lectura es la mejor póliza contra la peor sorpresa: la de descubrir, el día del siniestro, que lo que dabas por cubierto nunca lo estuvo.


Preguntas frecuentes

¿Se puede usar un seguro de salud nada más contratarlo?
No siempre. La carencia es el tiempo que debe pasar desde que se contrata hasta poder usar ciertas coberturas. Es habitual en salud y decesos, con plazos de varios meses para intervenciones programadas o para maternidad, y periodos más largos para determinadas situaciones preexistentes. Si el seguro hace falta pronto, conviene comprobar las carencias antes de firmar y no después.
¿Qué pasa si se pierde un suplemento o un anexo de la póliza?
Es un problema real, porque los anexos y suplementos valen exactamente igual que la póliza original en un siniestro. Un suplemento perdido puede dejar fuera justo la cobertura que se creía tener (por ejemplo, tras cambiar de coche o de domicilio). Lo recomendable es reunir póliza, anexos, suplementos y el último recibo pagado en un mismo archivo localizable.
¿Qué ocurre si la aseguradora no preguntó por algo en el cuestionario de salud?
Si no preguntó, no puede reprochar después que no se declarara. El deber de declaración obliga a contestar con claridad a lo que se pregunta. El problema aparece cuando se oculta o falsea información relevante que sí se preguntó, porque entonces la compañía puede reducir la indemnización o liberarse del pago si hubo mala fe. Conviene guardar copia del cuestionario firmado.
¿En cuánto tiempo debe pagar la aseguradora tras un siniestro?
Como referencia, la Ley de Contrato de Seguro fija 40 días para el pago del importe mínimo de lo que la compañía deba (artículo 18). Es una cifra orientativa que puede variar según el ramo y el contrato, así que conviene confirmar el detalle en la póliza y en el texto oficial de la Ley 50/1980, disponible en boe.es.
¿Se puede usar inteligencia artificial para entender una cláusula difícil?
Sí, como primera traducción. Copiar el párrafo y pedir a un asistente que lo explique en lenguaje llano ayuda a saber si conviene consultar con un profesional, pero no sustituye el criterio de un mediador ni de un abogado y nunca debe tomarse como asesoramiento legal. Además, no conviene pegar datos personales sensibles.
¿Con cuánto tiempo hay que avisar para no renovar la póliza?
El preaviso habitual es de 1 mes antes del vencimiento, según las cifras que recoge el artículo. Es una referencia orientativa que puede variar según el ramo y el contrato. Para confirmarlo, hay que mirar en las condiciones particulares y generales el apartado de duración, prórroga y preaviso.

Otros temas que conectan con este

Redactado por Alejandro Urbina · Asegurazo.es · Basado en la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro y en la información oficial de la DGSFP.

Fuentes y dónde comprobarlo

Las normas y los plazos cambian. Antes de actuar, contrasta los datos con la fuente oficial y con las condiciones de tu póliza:

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Redacción Asegurazo
Proyecto editorial independiente sobre seguros
Explicamos los seguros en Espana con lenguaje claro, apoyandonos en la legislacion vigente (Ley 50/1980 de Contrato de Seguro), en las condiciones generales de las polizas y en fuentes oficiales como la DGSFP y el Consorcio de Compensacion de Seguros. No somos aseguradora ni correduria. Mas sobre el proyecto.

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